viernes, 20 de marzo de 2009

Ferrari, con "F" de frustrado - 20 marzo/09

80 litros de Premium = $765.60


Me dijo uno de los despachadores, un viernes y a manera de chisme, que hace poco había pasado un carrazo rumbo a Manzanillo. Que lo iba manejando una muchachilla bonita, de no más de 25 años, pero que iba muy nerviosa. El despachador me dijo también, que ni siquiera se atrevió a ofrecer la revisión de agua, aire y aceite “no lo fuera a rayar”. Y sí, es típico que la manguera del aire o del agua raya un poco la pintura de los coches cuando se estira de más para tratar de llegar a la última llanta o al tanquecito del agua escondido. Me dijo que la muchacha pidió que llenaran el tanque “de la roja” para su coche rojo con un caballito negro sobre el fondo amarillo. El despachador asegura que le metió casi 80 litros de Premium al tanque del carrito ese. Carrito que porque estaba bien chaparrito, pero que traía un tanque igual o más grande que una Suburban porque seguramente no iba ya en la reserva, tal vez todavía le quedaba un cuarto o más en el tanque.


En fin, la verdad no le creí. Por estos rumbos no es casual ver esos coches. Bueno, de vez en cuando pasan por la autopista alguno que otro Porsche Boxter y muy de vez en cuando un 911 o un Cayman. Usualmente vienen con el tanque lleno desde Guadalajara y cuando regresan lo llenan en Manzanillo, así que es raro que paren en la Jazolinera. Alguien con un coche así sabe bien su destino y su ruta. Toman pocos riesgos y no hace paradas fuera de ruta, a menos que sea una emergencia.


Tres días después de ese comentario, el lunes, ya cansado de las horas de oficina, tomé la ruta larga a la casa. Un poco de carretera siempre le cae bien al motor y a la mente. La carretera más urbana de cualquier ciudad es un periférico. Así que ahí, aceleré por la rampa para incorporarme al carril derecho y al mismo tiempo para olvidar un poco los malos ratos de la oficina.


Cuando me fijo en el retrovisor, de repente me encandilaron unas luces muy brillantes. No eran las luces “altas”, sino luces de xenón. En lugar de intentar huir del halo blanco, mejor quité el pie del acelerador con la esperanza que rápido pasara el alumbramiento. Me equivoqué, pues este par de lámparas azulosas ni rebasaban ni se hacía a su carril derecho. Una verdadera molestia.


Con bandera blanca, decidí mejor salir de la vía rápida. Y justo antes de pisar el freno y anunciar mi salida con la direccional derecha pasó: El mismo carrito rojo. No ví el color, pero quien haya escuchado pasar un Ferrari a su lado, sabe que es un deportivo de esa marca por el simple sonido de su motor y su escape: la sinfonía callejera de un Fórmula 1.


Pocas veces se tiene la oportunidad de presenciar tal concierto a las 9 de la noche por una carretera de una zona económica “C”, con el mínimo del salario mínimo. Así que, naturalmente lo seguí con el afán de escuchar de nueva cuenta un susurro del cavallino rampante.


Con mucho temor me acerqué poco a poco para reducir la ventaja que sacó el Ferrari que ya estaba en el carril de baja, con miedo de espantarlo, como cuando uno quiere acariciar un perrito callejero y se va acercando poco a poco para no asustarlo, así lo alcancé. Hasta bajé las ventanas para escucharlo. Pero nada. Me acerqué un poco más para ver si se hería el ego del conductor  al ser alcanzado por una pick up americana con la mitad de potencia que su Ferrari. Tampoco nada. El Ferrari seguía en el carril derecho. Me armé de valor. Mucho valor. Puse la direccional para iniciar un rebase y esperar masoquistamente, que el Ferrari hiciera morder el polvo a mi poderosa pero lenta pick up. Pero nada. Así que ya en el carril izquierdo, lo único que queda es rebasar. Aceleré. El Ferrari no. Lo alcancé, me emparejé y no pude rebasarlo.


Aquí habría sido genial que el Ferrari acelerara y soltara su sinfonía de 8 cilindros o que yo lo hubiera “humillado” con otros tronadores 8 cilindros de músculo americano. Incluso podría citar miles de finales alternativos. Pero nada. No pasó nada. Sólo alcancé a ver las dos manos finas en el volante negro apuntando exactamente 10 para las 2. La cabellera alaciada, rubia, corta, sólo se movía por las imperfecciones del pavimento mal trazado de este tramo de carretera y no por el viento de las altas velocidades. Nunca pude ver más allá, si iba sola o acompañada. Sólo vi que iba nerviosa, muy nerviosa.


Imagino tal vez que muchos otros fanáticos de autos de revistas se le habrán emparejado como cuando se arriman a pedir autógrafos a las estrellas, o tal vez tiene miedo de manejar a más de 100 km/h una inversión de más de 4 millones de pesos, miedo de dañarlo, o miedo a pagar una reparación producida por un daño suyo. Tal vez iba aprendiendo a manejar (sí como no, para aprender en un chevy). Lo más cruel que se me ocurre es que en el asiento del copiloto iba su papá, o su amante, o su novio, o su hermano, o su mamá con fobia a la velocidad, con precauciones exageradas o qué se yo, su amiga que le aconsejó irse de reven a la playa en lugar de la ciudad. Tal vez era su primera salida en carretera. Tal vez tomó prestado el coche para el fin de semana sin permiso. Tal vez sus manos tan tensas sólo estaban cansadas. Y seguí pensando. Y malpensé que tal vez tenía miedo de mí, que sospechosamente me acerqué a su auto por detrás, sospechosamente me emparejé, sospechosamente no rebasé y frustradamente lo dejé ir cuando me regresé en el primer retorno que encontré. El miedo no anda en burro, anda en Ferrari o en camioneta...

¿Quiere cambiar de auto? Chevrolet 400 SS a la venta 19 marzo/09

Pasó por la Jazolinera un cliente con un camionetón a la venta. Dice que es motor grande pero lo llena con MAGNA, así que no hay tanto gasto. Con gusto le publicamos su anuncio ya que es uno de nuestros más leales clientes:


Chevrolet 400 SS (Paquete “K” Sport) Modelo 2000

Motor Vortec V8 5.7 lts.

Transmisión automática

Sistema de escape deportivo tipo Flowmaster

Aire Acondicionado

Equipo eléctrico (ventanas, seguros, espejos, cierre centralizado,  alarma a control remoto)

Asientos tipo capitán (2) con consola central

Tapicería de lujo con alfombras y tela en color gris acero

Estéreo AM/FM/CD original  de fábrica

Rines en aluminio de lujo, originales

Suspensión de trabajo pesado (sin modificar)

Caja de carga tipo California (flareside) con protector Bedliner

Color blanco

Únicamente 2 dueños

Tenencia y engomado 2009

Excelentes condiciones estéticas y mecánicas

Lista para modificar (tunning) o conservar original

Más información y prueba de manejo cel: 312 - 107 1777



Atentamente,

La gerencia de Jazolinera

jueves, 5 de marzo de 2009

Tome AIRE y paciencia... 5/marzo/09

Se le perdieron las llaves ¿y?


a) usted grita enojado

b) las busca desesperadamente por todo el piso, aunque sea de noche

c) pregunta a todos los transeúntes si se encontraron “de casualidad” unas llaves

d) las vocea en el súper o centro comercial

e) pone un anuncio con todos sus datos y los de las llaves

f) intenta forzar la cerradura de su automóvil

g) todas las anteriores y algunas cosas más


Así es, a la hora de perder las llaves de su vehículo usted debe poner en una balanza qué le representa más seguridad a su persona y a su vehículo, así como menor inversión de tiempo y dinero. Lo más fácil y económico es conseguir el duplicado. Aunque si no hay otra llave, en algunos casos es preferible romper una ventana, si es que se olvidaron dentro, y guardar el vehículo en una cochera cerrada, en lugar de dejar el auto en un lugar desconocido o con poca seguridad.


El peor escenario sería que no existe duplicado y se está en un lugar fuera de nuestra ciudad. Ahí sí que nos saldrá caro el remolque en grúa de nuestro vehículo o la visita de un cerrajero. La grúa podría ocasionar algún daño a nuestro vehículo que podría salir más caro a futuro, como el daño a uno de los ejes por un remolque inadecuado, daños o raspones a la pintura por el winch para subir el auto a la plataforma, daños a los neumáticos por el arrastre, etc. Lo más sensato sería llamar a un cerrajero de confianza o recomendado por conocidos que pueda trasladarse hasta el lugar del olvido y hacer ahí mismo, un duplicado que permita el arranque de su vehículo. Recuerde que algunos se quedarán con la alarma activada o tienen sensores electrónicos que impedirán el arranque. Todo eso deberá hacerlo del conocimiento del cerrajero para que tome precauciones y llegue “armado” con toda la herramienta necesaria.


Posteriormente deberá decidir si es necesario cambiar las cerraduras y el switch para tener nuevas llaves, así como nuevos controles remotos reprogramados para activar la alarma o una nueva. Sí, todo esto representa un gasto, pero a la larga es mejor invertir un poco que perder el valor total del vehículo por un robo.


Recuerde que lo mejor en estos casos de emergencias es tener mucha paciencia para resolver de la mejor manera la situación.



Atentamente,

La gerencia de Jazolinera